El joven Dr. Billy Graham
Cuando la Fraternidad Internacional de los Hombres Negocios del Evangelio Completo celebró su décimo aniversario en Seattle del 6 de julio de 1962, el Dr. Billy Graham fue un orador principal. Su discurso se publicó en la revista Voice en octubre del 1962 con el título “!Algo Está Sucediendo!” En el cuarto párrafo de la página 3 él comparte lo siguiente: “Y quiero decir que sí necesito de su oración; necesito oración en mi vida personal propia. Cuando uno viaja como muchos de ustedes viajan—predicando, proclamando y dando de lo suyo—su propio corazón se convierte en un órgano muy necesitado y muy hambriento y su alma muy sedienta. Y yo necesito sus oraciones para que Dios me llene de su Espíritu Santo para que yo manifieste la unción y el poder del Espíritu de Dios al proclamar el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.
En el evangelio de San Juan 14: 12-18, Jesucristo le contesta la petición del apóstol San Felipe—Enséñanos al Padre—con lo siguiente: Ciertamente les aseguro que el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aún mayores, porque yo vuelvo al Padre. Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo las haré; así será glorificado el Padre en el Hijo. Lo que pidan en mi nombre, yo lo haré. Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos. Yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes. No los voy a dejar huérfanos; volveré a ustedes.
Lo que más me impresiona del discurso de Billy Graham en 1962, es que él ya era un evangelista establecido y exitoso. Durante la décima convención de FIHNEC, él reconoció el nuevo movimiento espiritual de hombres laicos que viajan extensamente dando su testimonio. Con toda humildad, él pidió oración de esos varones que entendían el estrés y el cansancio de viajar constantemente y que también comprenden que dependen totalmente en el poder que proviene del Espíritu Santo. ¡No había visto que un líder religioso pidiera oración de laicos que también aman al Señor!
Las escrituras de San Juan 14 explican la razón por la cual debemos de orar. En vez de regañar al apóstol Felipe, Jesucristo de nuevo explicó porque debemos orar. Se ora en el nombre de Jesucristo y para que el Padre sea glorificado en todo lo que hagamos. Jesucristo prometió que todo creyente iba a recibir al Consolador que vivirá dentro de nosotros para que nuestras oraciones cumplan las obras y la voluntad de Dios. Por lo tanto, anímese hoy y ore en el nombre de Jesucristo y dé su testimonio de lo que Dios está haciendo en su vida. Y si ya oró, pues…ore un poco más.
Terry H Peters, DC
04072008
Traducido por Gerri Iruegas-Peters