Mi amigo y compañero de oración, Lief Wilson, escribió estas palabras excelentes de exhortación el 21 de marzo, 2008, antes de la celebración de la pascua de la Resurrección de Cristo. Con su permiso, comparto este mensaje que fue bendición para mí y espero que los anime a todos ustedes a orar. Con saludos de Dr. Peters.
“Al que puede hacer muchísimas más (obras) que lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros… (Efesios 3:20)
“Como creyente, usted tiene el poder del Espíritu Santo dentro de usted. Pero ese poder no puede obrar hasta que usted lo haga trabajar.
El Espíritu Santo no usará sus músculos fuertes para subyugarlo. Ni bajará del cielo para apagar su televisión ni lo levantará de donde esté usted sentado obligándolo a que lo escuche. ¡No! El Espíritu Santo es todo un caballero. El está dispuesto a ayudarle a hacer la voluntad de Dios, a fortalecerle, a aconsejarle…pero no hará ninguna cosa al menos que se lo pidamos.
En el libro de Santiago nos dice que debemos orar si estamos en problemas o afligidos. Es porque la oración es el motor que moviliza el poder que vive dentro de nosotros.
Piense en lo increíble que es el tener es Espíritu de Dios, dentro de cada uno de nosotros. El mismo Espíritu que llevó acabo la palabra de Dios en la creación. Ese Espíritu solo desea que usted lo llame y todo su poder estará a su alcance.
Si Jesucristo llegara a su casa y pudiera sentarse a su mesa, usted abandonaría todos sus quehaceres para platicar con Él, ¿verdad? No lo saludaría apresuradamente ni haría excusas para no conversar con él. No le platicaría de su cansancio, su falta de energía ni malgastaría su tiempo en quejarse de lo mal que nos va en el mundo. No le daría el pretexto de lo cansado que se encuentro ni de su necesidad de relajarse delante de la televisión. No se le ocurriría decir que quizás a la otra vuelta, pasaría más tiempo con Él.
Si Jesucristo estuviera en el cuarto donde usted lo pudiera ver, se postraría ante Él para adorarlo. Lograría la oportunidad de estar con Él. No se acordaría de necedades cotidianas, sino pondría todo su enfoque en lo que Él quisiera decirle.
El Espíritu Santo habita dentro de usted. Él está esperándolo a usted. Está dispuesto a recibir esa llamada no importa si es de día o de noche. Él nos dice, “Aquí estoy para ayudarte y para fortalecerte. Ese problema que cargas, yo quiero sacarlo de tu vida.”
El Espíritu Santo quiere enseñarle como resolver las cosas que lo tienen agobiado. Él lo está esperando con todo su poder para quitar los obstáculos de su vida. Haga tiempo para orar. Ore en el Espíritu Santo. Ore con entendimiento. Ore y active el poder que quiere obrar hoy mismo y que vive dentro de su ser.” ¡Buena palabra, Lief!
Traducido por Gerri Iruegas-Peters 7 de abril, 2008