ORACIÓN 846
May 13th, 2008Fui revivificado en 1970 en una iglesia pequeña carismática cuando yo anhelé el gozo que manifestaban los que alababan al Señor en ese culto. Yo no sabía el vocabulario de “ser salvo” ni sabía lo que era “nacer de nuevo.” Sólo sabía que había un cambio transformador en mi alma que es eterna.
A los quince días asistí a una reunión de oración en la casa de una pareja Católica carismática. El anfitrión explicaba el don del espíritu santo con la manifestación de lenguas y una señora que habían invitado no podía entender de qué se trataba ese don. Sugirió la señora que quizás si hablaran en lenguas ella podría entender un poco mejor. Lo recuerdo como si fuera hoy. Los anfitriones y todos nosotros nos pusimos de pie. Alzaron sus manos, hablaron en lenguas y yo también hablé en lenguas. Ese don hizo que yo entendiera la Biblia como nunca la había entendido.
Hay muchos que reciben en espíritu santo y oran en lenguas, pero nadie les ha enseñado la importancia de orar continuamente en el espíritu. Por ignorancia no se dan cuenta que al orar en el espíritu santo lo hacen sin egoísmo y en unión con el espíritu santo que habita en todos nosotros. Lo único que hay que hacer es rendir nuestra boca y permitir que el espíritu santo fluya a través de nosotros en una oración perfecta.
Al poco tiempo de haber sido salvo y haber recibido el espíritu santo con la evidencia de lenguas, me mudé a mi pueblo de crianza, Hereford, TX. Mi intención era de testificar a los amigos de mi juventud. Mi consultorio quiropráctico necesitaba un letrero con mi nombre y le pedí a un señor cristiano, Morris Means, que me lo pintara. Mientras pintaba, me hacía preguntas sobre la oración. Le contestaba que oraba por lo menos quince minutos todos los días. Y sin titubear me decía, necesitas orar más; según él, un poco más.
Nos hicimos amigos y cuando le platicaba de mis problemas—me estaba divorciando y no podía ver a los niños—el consejo de Morris era una pregunta, ¿Has orado? Y sin importarle mi respuesta, el consejo era el mismo, pues…ve y ora más. Me enseñó a buscar en Jesucristo la solución a mis problemas. No me mandaba al consejero ni al líder de la iglesia sino al camino polvoriento que rodeaba su casa que él usaba para orar. Como yo tenía mucho tiempo para orar y oraba por horas principalmente en lenguas.
Observé en Morris Means una vida transformada por la oración. Abrió su casa a reuniones de oración para la juventud y por lo tanto se creó un avivamiento en la escuela superior de Hereford en los 1970. Como pastor se entregó a orar 8 horas diarias. La iglesia prosperó con más de 400 miembros cuando decidió que su labor principal era buscar el rostro de Dios con fervor.
Si usted desea prosperar en negocios o en el ministerio cristiano, permítame aconsejarle como Morris lo hacía conmigo. ¿Has orado hoy? Pues…ve y ora más. Quiero animarlos a que hagan una conexión vigente con el Espíritu Santo que vive dentro de usted. Ore un poco más…en lenguas.
Busque más detalles en la página www.godsarmytx.com
Dr. Terry H Peters, Quiropráctico
Traducido por Gerri Iruegas-Peters
2 de mayo, 2008